Júpiter

Júpiter es el cuarto objeto más brillante en el cielo, visible a simple vista. Brilla tanto que incluso Venus se atenúa en comparación. Debido a esto, ha sido observado desde la antigüedad por muchas culturas. Aunque el descubrimiento de Júpiter no puede atribuirse a nadie en concreto, sin embargo, Galileo Galilei fué el primer astrónomo que la observó través del primer telescopio que fabricó. Comenzó extensas observaciones del planeta en el periodo 1609-1610. Descubrió también las cuatro lunas más grandes que orbitan a Júpiter: Io, Europa, Ganímedes y Calisto. Se les llama las lunas Galileanas en su honor.

Formación del Planeta Júpiter

Formación del Planeta Júpiter

En todo el universo, hay muchos sistemas planetarios como el nuestro. La mayoría de ellos contienen planetas similares al planeta Tierra y gigantes gaseosos como Júpiter. Además, pueden contener súper-Tierras, planetas que son varias veces más masivos que la Tierra. 

Esto indica que nuestro propio Sistema Solar también debería tener este tipo de planetas y se presume que los tuvimos en algún momento, pero chocaron con Júpiter en la formación temprana del Sistema Solar. Esto resultó en la migración de Júpiter desde el sistema solar interno hasta el externo y, por lo tanto, permitió que se formaran los planetas solares internos. A esta teoría se la denomina hipótesis de Grand Tack. 

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Distancia, tamaño y masa

Siendo el quinto planeta más distante del Sol, presenta una distancia promedio de aproximadamente 5.2 UA. En su perihelio se encuentra a 4.9 AU y en su afelio a 5.4 AU.

Jupiter es el planeta más grande del Sistema Solar, con un radio medio de 69.911 km. Casi 11 veces más grande que la Tierra. El radio de Júpiter es aproximadamente 1/10 del radio del Sol, y su masa es 0.001 veces la del Sol, por lo que ambas densidades son similares.

Órbita y rotación 

Júpiter gira una vez cada 10 horas, por lo que tiene el día más corto de todos los planetas del sistema solar. Además, un año en el planeta Júpiter equivalen a 12 años terrestres, bastante largos en comparación con sus días tan cortos. El período orbital es aproximadamente dos quintos del de Saturno. Por otro lado, la órbita de Júpiter es elíptica, e inclinada en aproximadamente 1.31º en comparación con la Tierra.

Inclinación axial

Dado que Júpiter tiene una pequeña inclinación axial de solo 3.13º, presenta pocas variaciones estacionales. Debido a esta baja inclinación, los polos reciben constantemente menos radiación solar que en la región ecuatorial del planeta.

Estructura de Júpiter

Júpiter no tiene una superficie sólida, estando compuesta principalmente de gases y líquidos en forma de remolinos, con una composición del 90% de hidrógeno, 10% de helio, muy similar a la superficie del Sol.

Estructura de Júpiter

Presenta un núcleo y debajo de este existe un océano de hidrógeno metálico que se interna hasta el centro del núcleo. Se cree que alrededor del 80-90% de su radio es líquido. La sonda espacial Juno lanzada en 2011, investiga la estructura interna de Júpiter para comprobar si posee núcleo.

Atmósfera de Júpiter

La atmósfera de Júpiter se extiende en más de 5.000 km de altitud. Está completamente cubierto de nubes compuestas por cristales de amoníaco y posiblemente también de bisulfuro de amonio. 

Las nubes están ubicadas en la tropopausa, posicionadas en bandas de diferentes latitudes (regiones tropicales), y subdivididas en zonas de tonos más claros y oscuros. Debido a sus interacciones, al crear patrones de circulación conflictivos, se originan tormentas y turbulencias.

Las velocidades del viento son de 360 km/h en algunas zonas del ecuador. La capa de nubes alberga unos 50 km de profundidad, que consta de al menos dos capas de nubes: una región delgada y más clara que la otra.

Aproximadamente, las nubes están compuestas de 71% de hidrógeno, 24% de helio y 5% de otros elementos. Estas proporciones atmosféricas de hidrógeno y helio están próximas a la composición teórica de la nebulosa protosolar. 

Magnetosfera

El campo magnético de Júpiter es 14 veces más fuerte que el de la Tierra. Varía de 4.2 G en el ecuador a 10-14 G en los polos.

Esto hace que dicho campo magnético sea el más fuerte de nuestro Sistema Solar, con la excepción de algunos fenómenos llamados “manchas solares” del Sol que son mucho más fuertes.

Clima

Los datos indican que la temperatura en Júpiter ronda los -145 ºC en las nubes. Una de las características más importante de Júpiter es su Gran Mancha Roja, tormenta que se observó por primera vez por Robert Hooke en 1665. Este objeto de forma ovalada es más grande que la Tierra y gira en sentido antihorario con un período de seis días. Su altitud máxima es de aproximadamente 8 km sobre las nubes circundantes. Desde su descubrimiento, ha menguado su tamaño y las observaciones recientes indican que disminuye en longitud a una velocidad de 930 km/año.

Las tormentas son muy comunes en Júpiter, presentando diferentes duraciones (desde horas hasta siglos). Las velocidades del viento rondan los 360 km/h y son frecuentes en ciertas partes del planeta.

Lunas de Júpiter

Júpiter fue el rey de las lunas desde hace poco, con un total de 79 satélites conocidos. Recientemente, Saturno destronó a Júpiter con un total de 82 satélites conocidos. Estas clasificaciones pueden cambiar a medida que continúan las observaciones. 

Lunas de Júpiter

De los 79 satélites, 63 tienen menos de 10 km de diámetro y solo se han observado desde 1975. Las lunas Galileanas: Io, Europa, Ganímedes y Calisto, son lo suficientemente grandes como para ser vistas desde la Tierra con binoculares (siendo Ganímenes el más grande de todos). Estos satélites son los más grandes descubiertos en nuestro Sistema Solar.

Anillos planetarios

Júpiter tiene un sistema de anillo planetario compuesto por tres segmentos principales: un anillo interno de partículas conocido como Halo, un anillo principal relativamente brillante y otro externo de gas.

Se cree que podrían estar compuestos de polvo, en lugar de hielo como los anillos de Saturno. Además, el anillo principal está formado de material expulsado de los satélites Adrastea y Metis.

En el caso de los anillos difusos, las lunas Tebe y Amaltea son probablemente los dos causantes del polvo situado en el anillo difuso.

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